Padres Condenados por Dejar Morir de Hambre a su Bebé de 3 Meses Reciben Sentencias de Prisión
La Fiscal de Distrito del Condado de San Diego, Summer Stephan, informó hoy que los padres que dejaron morir de hambre a su hija de 3 meses y que fueron declarados culpables de asesinato en segundo grado por jurados separados tras un juicio en febrero, fueron sentenciados a prisión.
Brandon Copeland y Elizabeth Ucman fueron condenados cada uno a una pena de 15 años a cadena perpetua en una prisión estatal.
“La bebé Delilah llegó a este mundo sana y llena de posibilidades, y en tan solo tres meses murió de hambre a manos de sus propios padres”, dijo la Fiscal Stephan. “Los casos que involucran a padres que dañan a sus bebés son devastadores. Nuestra Fiscal Auxiliar especializada en abuso infantil, Franciesca Balerio, luchó para ser la voz de esta bebé indefensa y para lograr una medida de justicia y dignidad donde no existió ninguna durante su corta vida. Sus padres decidieron negarle los cuidados que todo bebé merece y, debido a ello, la bebé Delilah nunca tuvo la oportunidad de crecer ni de desarrollarse. Ha llegado el momento de que los acusados enfrenten plenamente las consecuencias de sus actos”.
Copeland, de 25 años, y Ucman, de 26, fueron arrestados en noviembre de 2021 después de que la policía respondiera a su apartamento en City Heights tras recibir un reporte de que su bebé no respondía y necesitaba atención médica urgente. La bebé Delilah fue trasladada a un hospital, donde fue declarada muerta, y sus padres fueron detenidos poco después.
Los padres, que tenían 21 y 22 años al momento de la muerte de Delilah, fueron juzgados en febrero en un mismo proceso judicial ante dos jurados separados, cada uno encargado de determinar la culpabilidad de uno de los acusados.
Durante el juicio, la Fiscal Auxiliar Franciesca Balerio explicó a los miembros del jurado que Delilah pesaba apenas 3.64 libras al momento de su muerte, menos de la mitad de su peso saludable al nacer. Sin padecer ninguna condición médica subyacente, la evidencia demostró que su muerte fue consecuencia exclusiva de una prolongada desnutrición y negligencia. La inanición es un proceso lento, visible e imposible de ignorar. El deterioro de Delilah ocurrió a plena vista, sin embargo, los acusados nunca buscaron ayuda, ni le proporcionaron una alimentación inadecuada y no obtuvieron atención médica para ella.


